domingo, 5 de octubre de 2014

LA ISLA MÍNIMA




Un papel antológico el de Javier Gutiérrez (Los Serrano; Águila Roja; Un franco, 14 pesetas) en la recién estrenada y triplemente galardonada La isla mínima. Un actor de primera al que sientan como un guante tanto papeles cómicos como dramáticos. Responde divinamente en cualquier registro y aunque al principio me sorprendió verle en la piel de un policía oscuro y atormentado, cuando acabó la peli no era capaz de imaginar otro intérprete mejor para ese papel.

Estamos ante un peliculón de Alberto Rodríguez que hay que ver a la fuerza. Es un thriller policíaco sobre la investigación de la violación y brutal tortura de dos chicas de 16 años en un pueblo de pescadores de las marismas del Guadalquivir, en plena Transición (1980). Desde Madrid son enviados dos agentes de Homicidios, uno de ellos un idealista de izquierdas (Raúl Arévalo) y el otro (Javier Gutiérrez) un veterano de la Brigada Político Social apegado a los métodos de la vieja escuela. 

En mi opinión, lo más destacable de este largometraje no es la excelente trama planteada, la soberbia fotografía de Álex Catalán (con esos impresionantes planos aéreos), las escenas de los cadáveres (más sobrecogedoras, imposible), los castizos guardias civiles del pueblo y ni siquiera la interpretación de Gutiérrez, sino el trasfondo sociopolítico de toda la historia y la relación entre los policías. Se reflejan con sutileza pero con brillantez las dificultades de adaptación de los cuerpos policiales al cambio político y se plantea el dilema entre la eficacia en las pesquisas y el respeto al nuevo orden constitucional. Hay detalles increíbles, como la forma artesanal de pinchar los teléfonos en aquella época o los problemas de conciencia del poli progre cuando tiene que pegar unos cuantos guantazos para hacer hablar a algún testigo.

Otro punto fuerte es la atmósfera de toda la historia, con un entorno entre sórdido y espectacular, con las aves marismeñas siempre presentes, y ese suspense hitchcockiano que te mantiene crispado en la butaca casi dos horas.

Mi única pega es que, a pesar de la complejidad, tan lograda, del personaje del inspector franquista, se dejan caer varios topicazos sobre la acción represora de la Brigada Político-Social, llegándose a decir que fue “la Gestapo de Franco”, como si la actual Brigada de Información del Cuerpo Nacional de Policía (que yo he soportado más que padecido) no fuera un instrumento de investigación y de represión en defensa de los valores políticos y sociales hoy imperantes.

7 comentarios:

releante dijo...

La verdad es que tiene muy buena pinta, tengo muchas ganas de verla, y después de tus comentarios, aún más. Muchas gracias.

Aprendiz de brujo dijo...

Pues...yo me fío mucho de tu gusto literario y cinematográfico, y muy poco por tu gusto femenino. Así que habrá que ir a verla.

La lozana andaluza. dijo...

Al neri,me pregunto como pudiste entender la película,si todos hablaban el andaluz,¿ o es que llevaste un interprete al cine?.

La lozana andaluza. dijo...

Bueno al margen de que hablaran con la patata en la boca,como tu dices,magnifica actuación de Javier Gútierrez,para mi el mejor de la película,por lo demás no me gustó mucho,me pareció un poco simplona,vamos una historia sin mas,y la conclusión que saqué es que tan asesino era el que mataba y torturabas a las niñas,como el policía,solo que este estaba amparado por el régimen franquista y salía indemne de todo.

Al Neri dijo...

Lozana, los personajes protagonistas, que son los que importan, son de Madrid. A los secundarios les han puesto poco acento para que la peli pueda verse en toda España, igual que en Curro Jiménez, que eran todos andaluces pero hablaban como si fueran de Paredes de Nava.

PΩLITÍCOLA dijo...

soberbia película. Gracias por recomendarla

Al Neri dijo...

Me alegro de que le haya gustado.