miércoles, 30 de enero de 2013

TONTOS

Este fin de semana he visto por primera vez, aunque hace años que me la habían recomendado, La cena de los idiotas (1998), del cineasta francés Francis Veber. La película trata de un grupo de amigos bastante sobrados que organizan de vez en cuando un banquete al que cada uno debe llevar un acompañante lo más imbécil posible, para hacerlos hablar y reírse de ellos. Suelen elegir a frikis con aficiones disparatadas, a personajes obsesivos y a cretinos de toda condición. Reconozco que me he tirado por el suelo de risa con las salidas de monsieur Pignon, pero sobre todo esta comedia me ha dado mucho que pensar sobre el siempre inquietante mundo de los tontos.

Parece ocioso recordar que los tontos son motivo de hilaridad y cachondeo desde tiempos inmemoriales. Si nos fijamos, gran parte de los códigos de humor universalmente aceptados están basados en la figura del memo y en sus memeces. Desde los más antiguos espectáculos humorísticos, pasando por juglares, bufones y los más recientes payasos, y llegando hasta los actuales y exitosos cómicos televisivos del estilo a José Mota, todos ellos han logrado arrancar las carcajadas de las muchedumbres explotando el filón inagotable de los majaderos, de los cortitos, de los inadaptados y de los que las lían como Amancio por su torpeza física, intelectual o social. Las ocurrencias y desventuras de los pasmados compiten con las manifestaciones escatológicas por el podio del regocijo. Pocas cosas provocan más risotadas que un pobre infeliz confundiéndose, profiriendo enormidades, provocando situaciones absurdas, cayéndose al suelo o dándose un mamporro.

Según han avanzado los tiempos, hemos ganado en sensibilidad hacia ciertas realidades personales. Si hace no muchas décadas, el emblemático tonto del pueblo era objeto no solo de burlas y collejas, sino de putadas de mayor alcance entre el jolgorio general, ya hemos caído casi todos en la cuenta de que hacer escarnio de los discapacitados intelectuales es una crueldad muy fea, inadmisible en una sociedad civilizada. Parece existir pues un consenso moral en no descojonarnos de los retrasados mentales manifiestos, pero una duda bastante razonable se plantea con los sujetos cuyo nivel de inteligencia se encuentra en teoría dentro de los márgenes de la normalidad, pero que, por muy distintas razones, son catalogados en su entorno como gilipollas solemnes. Por lo general se trata de individuos aparentemente normales e incluso teóricamente inteligentes que carecen, sin embargo, de la mínima sagacidad para desenvolverse en sociedad y en las relaciones interpersonales, es decir que meten la pata a menudo, dicen simplezas o inconveniencias, tienen un escaso abanico de temas de conversación y hablan obsesiva y repetidamente de temas absurdos o que a nadie interesan, exactamente igual que los mentecatos invitados a la cena de la peli de Veber.

¿Es legítimo deshuevarse de las mamarrachadas pronunciadas o protagonizadas por estos tipos? ¿Debemos sentirnos mal cuando nos entra la risa o hacemos chistes con los amigos a cuento de las majaderías de uno de estos personajes? ¿Es injusto motejar o imitar a un señor que siempre habla de lo mismo, es un palizas o tiene un comportamiento tan inusual como grotesco?

Pese a la opinión de muchos, que se creen muy honestos pero que a mi juicio sobrevaloran la sinceridad, si reírse de una persona comporta una falta de respeto hacia ella, es más irrespetuoso todavía hacerlo en su misma cara, así que si alguien nos hace tanta gracia que no podemos reprimir el choteo, siempre será mejor que las bromas nos las guardemos para cuando esté ausente. Feo está burlarse de alguien a sus espaldas, pero en su presencia no digamos. Y no seamos hipócritas porque todos, por muy considerados que nos creamos, nos tomamos a alguien a chirigota, sin olvidar que alguien habrá también que nos tome a nosotros por el pito de un sereno.

PD: Me permito dedicar esta entrada a un ingeniero tonto del culo, que conozco por motivos de trabajo, que cada vez que me encuentra por la calle (ayer, por ejemplo) se enrolla como las persianas contándome su puta vida y milagros como una ametralladora y me tiene como mínimo una hora de reloj, resultando imposible de todo punto cortarle sin ser muy grosero. De nada sirven mis insistentes miradas al rejoj, mis “si no te importa, llevo prisa”, “hablamos otro día con más calma” o “te voy a tener que dejar”. Él sigue y sigue y sigue… Le voy a acabar invitando a una cena de idiotas que organice con Aprendiz de brujo, que no sé a quién llevaría.

18 comentarios:

Aprendiz de brujo dijo...

Muy interesante el post. Y si, da que pensar mucho.
Yo creo que el mundo, al menos en esto ha mejorado.Aunque especialmente en la infancia queda mucho camino por andar.
A mi me parece terrible reirse de un tonto; o de un disminuido que no se mete con nadie.
Aunque haría dos matizaciones:
hay gente muy tonta y muy mala. Contra este tipo de sujetos, creo que al menos nos debe asistir el derecho a descojonarnos e ellos, aunque lo más honesto sería ser franco y explicarles el concepto que tenemos de sus personas.
Pero repito, ellos son los primeros en mirar por encima del hombro a alguien a quien consideran inferior.
Son clasistas, murmuradores, descaradamente envidiosos,..muy tontos y muy malos.
El segundo matiz al que podemos aludir es al pesado profesional.
Yo a veces me reconozco un poco pesadete.Lo cual no deja de ser una tragedia como otra cualquiera.
No por ello, dejo de reconocer que los pesados son sujetos que literalmente te pueden amargar la existencia. Es legítimo reirse de ellos?.Posiblemente no, pero es muy humano, cuando menos.
Hay gente, cuya sola presencia condiciona tu estado de ánimo.Y que cuando aparece como un fantasma en medio de un día de tormenta, te sientes muy desdichado.
Y algunos son buena gente. Son casos jodidos.

Aparte de esto, auqellos que sitemáticamente atacan al débil; o recurren usualmente a la mofa del bufón oficial, merecn todo mi desprecio.
Aquel que no ofende no tiene porqué ser ofendido.

Carlos Tuñón dijo...

Interesante reflexión. En mi opinión un tonto es un tonto y, como tal, no merece ninguna falta de respeto. Y no es un persona que provoque enfado o problemas.

Otra cosa son los tontos y malos que dice Aprendiz, que para mí son los gilipollas. Esos son los que se creen más listos y suelen reírse de los tontos. No sólo merecen que nos ríamos de ellos a la cara, sino que les hacemos un favor.
Por desgracia, todos conocemos algún gilipollas.
Totalmente de acuerdo con lo de que quien no ofende no tiene porqué ser ofendido, aunque, lamentablemente, no suela cumplirse.

Chirly dijo...

Siempre que veo la peli me pregunto porque no he organizado yo una de esas cenas, y sin querer, empiezo a pensar en candidatos... siempre hay unos cuantos como el ingeniero ese amigo de usted.

Pero al final la caridad cristiana se impone y se deja uno de hijoputeces, no vaya a ser que un día el tonto sea él.

Aprendiz dijo...

Aunque me da muchísima pena la gente tonta, reconozco que tengo poca paciencia con ellos, además mi cara refleja lo que pienso y se me nota que pienso que son tontos, teniendo que hacer un gran esfuerzo por mostrar cierto interés en lo que dicen.

Sobre todo por eso me caen mal, por la lucha interna que me generan, entre las ganas de cachondearme de sus memeces que dicen con todo convencimiento, y entre esa caridad cristiana de la que habla Chirly.

Capitan Trueno dijo...

Yo no estoy de acuerdo en que hoy en dia los espanoles -o el ser humano en general- no ridiculice ni se rian del projimo (por defectos psicologicos o fisicos). Creo que se ha avanzado en cierta hipocresia politicamente correcta, por presion social y mediatica...pero en el fondo, el ser humano es tan hijo de p. como el primer dia.

Carlos Tunon, tu debes ser el mas listo de la clase. Probablemente das carnets de "listo"y "tonto" a placer. Ok, ese tipo de personas me parece que sois peores que los tontos, y quiza no seais tan brillantes, despues de todo.

El respeto se gana, de acuerdo. Pero reirse de alguien por como es -aunque sea lo que INTERPRETAMOS por tonto- es de cabron con mayusculas.

Saludos

El último de Filipinas dijo...

Por lógica sería de mala educación, pero ya casi nadie se ofende, y menos un ingeniero, si en plena conversación la víctima de su perorata tiene que atender una repentina llamada de teléfono.
La opción de llamada falsa es un gran invento.

Aprendiz de brujo dijo...

Trueno, yo creo que en determeniados ámbitos, si que se ha mejorado y se han desprestigiado determinadas actitudes vejatorias, que antes formaban parte del pisanaje natural cotidiano.
Aunque creo que todos tenemos mucho que mejorar en la capacidad de comprensión hacia los más limitados; y e ntodo caso no caer en la tentación que a veces nos asalta, de hacer chistes recurrentes sobre determinados defectos de los demás.
Aunque mi concepto de la naturaleza humana, me parece bastante atinado.

Por otra parte no veo yo a Tuñón,- con cuyos planteamientos me identifico en esta ocasión,- merecedor de tu furibunda reacción.

Carlos Tuñón dijo...

Capitán Trueno: No sé si has interpretado mal mi mensaje o yo lo he redactado de manera imprudente.
En ningún momento soy el más listo de la clase, y mucho menos doy esos carnés a los que haces mención. Me gustaría que me explicaras tu interasente punto de vista hacia mí.

Lo que sí procuro es alejarme de la gente imprudente.

Álex dijo...

Me ha gustado su artículo, sr. Neri, sobre todo porque mira la cuestión desde muchos puntos de vista; ya sabe que para mi eso es una gran cualidad y diría que está más presente en sus post de los últimos tiempos.
Respecto al tema de los 'tontos' yo diría que hay cosas que inevitablemente nos van a provocar risa o desprecio o desagrado. Otro cantar es el comportamiento que tengamos después de esa reacción casi inevitable. Ahí es donde entra en juego el respeto, la educación o la falta de maldad de cada uno.
Saludos a todos
(Ah, a mi tampoco me ha parecido correcta la respuesta de Capitán Trueno a Carlos Tuñón)

El ingeniero tonto del culo dijo...

Gracias Al, eres un buen amigo !!! nunca me habían invitado a cenar a casa de nadie, no se porqué ...me apetece mucho venir y pasar la noche de tertulia con todos los amigos, hablar de futbol, política un poco de historia ...y si quieres de pajaritos ...¿sabes? un primo mío que también le encantan los pajaritos tiene una colección de fotos del National Geografic que podemos comentar entre todos... le he dicho que se venga, pero por favor tratarlo bien porque es un poco ...bueno, ya me entiendes no le aguantan mucho porque es un poco pesadito ... ¡pero es mi primo! ¡seguro que lo conoces! te lo presente aquel día que salíamos de Misa y estuvimos charlando un poquito ¡sí hombre! aquel día que te cogió un ataque repentino de tos ... y te tuviste que ir de repente, no se porqué ...Bueno ya nos avisarás para la cena ¡estamos impacientes!

...y traeremos vino!!! ¿habrá alguna chica?

Zorro de Segovia dijo...

yo nunca he organizado una de esas cenas aunque ... espera ... una vez al año me invitan a una a la que va gente muy rara. Ups!

Luis dijo...

Organizar una cena de ese tipo e invitar a Tono -Tono, ese personaje extravagante que se deja ver por el blog de Suso... madre mía, sería el descojone absoluto.

Con todo el respeto para el tal Tono (no te ofendas Tono, si acaso nos lees).

Al Neri dijo...

Aunque no hagamos cena sería muy divertido que cada uno contara quién es el sujeto más tonto que conoce y por qué. Anímense, señores, cuenten a quién llevarían a una cena de esas.

La lozana andaluza. dijo...

Yo conozco a muchos de esos,ya sabes por tierras andaluzas proliferan,yo creo que es porque les da mucho el sol,pero vamos el que se lleva la palma es uno que un día nos contó que haciendo la mili hacía una caló que no veas y lo metieron en un helicoptero,lo que el no entendía era como con el calor que hacía habían puesto el ventilador arriba del helicótero, aese si haceis la cena me avisais y le digo hora y día,lo pasareis bien con el.

Aprendiz dijo...

Al Neri, nos estás incitando a la maldad...

Capitan Trueno dijo...

Carlos Tunon,

Veo que la falta fue mia al leerte mal. Pense que habias dicho que "un tonto es un tonto, y como tal, no merece ningun respeto". Desde luego, hay su diferencia, asi que disculpe, que yo he metido la pata. Ya me decia Remigio que no leyese tantos libros de mozarabes, y prestara mas atencion a las lecturas cotidianas!

Sr. Neri,

Es todo un reto lo que nos propone. Se puede ir a la cena sin llevar a un tonto? Lo digo porque solo entre mis companeros de trabajo conozco unos cuantos, y no seria justo dejar fuera a ninguno.

Lozana andaluza,

No conozco a tan curioso personaje del "helicoptero", pero te has parado a pensar que quiza estaba de broma, intentando contar un chiste?

La lozana andaluza dijo...

Pues no capitan trueno,no era un chiste es que el tipo es así,ya he dicho que les da mucho el sol,y por eso en mi tierra abundan,en mi barriada hay otro con el sindrome de tuareg,y como te cruces con el por la calle,lo primero que te dice es:¿tu que te crees mas guapo que yo?,a continuación suelta una carcajada que se oye a 2 manzanas,pero ahora viene lo peor empieza a insultarte y te dice de todo,pero a voces,vamos que se entere todo el mundo,
Y ya por último voy a contar lo de una vecina mía que salía con un negro,un día mi padre le preguntó,¿ sales con un negro?¿no?,y ella muy tranquila le dijo,¿pero que dices?,no es negro es que vive en Marbella y toma mucho el sol,bueno de esta tengo anecdotas,buenísimas pero no quiero enrollarme,vamos que esta pas pallá que pacá,es de decir que es maestra y se dedica a educar a los niños,¿como lo veís?.

Anónimo dijo...

Capitán Trueno:

No dejas de hacer amigos en este blog, eh?