jueves, 9 de octubre de 2014

INDIOS BUENOS E INDIOS MALOS

Últimamente me estoy aficionando a la literatura western. En España está muy desprestigiada por culpa de las novelillas del oeste de pésima calidad que hace décadas se vendían como churros en los quioscos. Sin embargo hay verdaderas joyas en este género escritas por gigantes como Stewart Edwart White, Zane Grey, Dorothy M. Johnson o Bertram Guthrie. Hablaré más del tema comentando algún libro.

Los guiones de casi todas las películas western se han basado en las grandes obras de esta literatura. 

Una pregunta capciosa que me he hecho al adentrarme en estas novelas es por qué los filmes más famosos sobre la vida y costumbres de los indios siempre están protagonizados por los sioux y no por las tribus que realmente aparecen en las novelas originales. Hay bastantes ejemplos, pero los más destacables son curiosamente las dos cintas que abordan con mayor profundidad y detalle, y mejor ambientación y documentación, la cultura indígena: Un hombre llamado Caballo (1970) y Bailando con lobos (1990). 

En la película protagonizada por Richard Harris, un inglés es capturado y esclavizado por los sioux. En cambio en el precioso relato corto de Dorothy M. Johnson, de su libro Indian Country (1953), los captores son crow de Montana y la víctima, por cierto, un yanqui de Boston.

En la obra maestra de Kevin Costner, la tribu de En Pie con el Puño en Alto también pertenece al pueblo lakota, a pesar de que la novela de Michael Blake (1986) se desarrolla en Texas y está protagonizada por los comanches.

Los motivos de esta aparente usurpación de protagonismo a determinados pueblos amerindios en favor de las diferentes ramas de los sioux tiene una explicación compleja. Que esta nación india sea la única a la que se dedican los largometrajes más elaborados y menos superficiales (y por lo tanto más favorables) sobre los nativos norteamericanos se debe a diversos factores culturales y políticos.  

Por una parte, los usos y la lengua dakota están mejor conservados y desarrollados a fecha de hoy que los de otras tribus de las praderas como los cheyenne, los shoshonni, los apaches o los comanches, por lo que resulta más sencillo ambientar películas partiendo de esta base documental. Pero no es el único motivo. No debe olvidarse que desde la victoria de Caballo Loco en Little Horn (1876), la nación sioux ha perdido su ardor guerrero y su espíritu de resistencia a los rostros pálidos a una velocidad mucho mayor que cualquier otra tribu del oeste, hasta llegar a convertirse, a partir de los años 60, en los indios más colaboracionistas y complacientes con cualquier proyecto divulgativo en materia indígena, a diferencia de otros pieles rojas, que se niegan sistemáticamente a participar en cualquier producción cinematográfica, por entender que incluso en las obras más revisionistas se termina caricaturizando y manipulando la cultura de los habitantes originarios del continente . 

Qué duda cabe que esta actitud flexible de los sioux ha sido premiada con su inclusión recurrente en todas las películas en las que se presenta a los indios como algo más que unos bárbaros arranca-cabelleras. El castigo a los nativos de las reservas más díscolas, como puede comprobarse en muchos títulos western, ha sido machacar su imagen con todos los lugares comunes y estereotipos negativos que es capaz de derrochar Hollywood. Que se lo pregunten a los pawnees, a los pies negros o a los comanches. 

3 comentarios:

PΩLITÍCOLA dijo...

me encantaban las novelitas "del Oeste" pese a ser tan simples que nuestro folletinero más famoso, Marcial Lafuente Estefanía, escribió ¡2.600!. Antes incluso de leer estas novelas, devoraba las aventuras de Old Shatterhand y su amigo apache Winnetou. Karl May fue tan importante en mis primeros años de lector como Salgari o Verne.

Al Neri dijo...

No me refiero a los folletines del esforzado Marcial, que son precisamente los que han contribuido a devaluar la imagen del género, sino a unas cuantas novelas americanas que tomaron como inspiración el período histórico de la expansión al Oeste y que en mi opinión son muestras de buena literatura. A mí los relatos de Indian Country me parecen preciosos.

El aspirante a crápula dijo...

Sr Neri. dado que le veo interesado. No se pierda Cuentos del Oeste o Bocetos californianos de Francis Bret Harte y no deje de consultar Imágenes de los Nativos americanos de Edward S. Curtis.

Saludos.