jueves, 18 de noviembre de 2010

LA PRODUCTIVIDAD DE LOS FUNCIONARIOS

Estos dos últimos días estamos viendo en la prensa que el Gobierno está estudiando una fórmula para pagar a los funcionarios en función de su productividad.

Si el oportunismo y la caradura de los políticos generalmente me da bastante asco, esta última declaración del Gobierno casi me provoca náuseas.

Los funcionarios son servidores públicos y su trabajo está dirigido a satisfacer el interés general, por lo que considero muy lógico que la sociedad demande una función pública eficiente y de calidad, y que el Gobierno correspondiente se preocupe por garantizarla. Esta elemental premisa no debe confundirse con la actitud palurda, tan generalizada por desgracia, de que “como yo pago a los funcionarios, tienen que hacer lo que a mí me dé la gana, cómo yo quiera y en el plazo que me convenga”. Habría que recordar a estos tontos del culo que los funcionarios están para servir al interés público y no a él en particular. Un joven funcionario que conozco, cuando un cretino se puso a vocearle que el sueldo se lo pagaba él, sacó un euro y se lo dio diciendo “tome, le devuelvo mucho más de la parte que usted me paga, pero deje de tocarme los huevos”.

En resumen, a mí me parece bien que existan mecanismos para fomentar que los funcionarios sean eficientes.

Pero da la casualidad de que tales mecanismos ya existen.
Por una parte tenemos una
prolija regulación del régimen disciplinario de los empleados públicos, que incluye diversas infracciones relativas a la falta de rendimiento y a la inhibición en el trabajo. Por otro lado, la nómina de los funcionarios incluye un concepto denominado complemento de productividad, cuya cuantía individual para cada trabajador la fija el alto cargo de turno.

Es muy cierto que, salvo casos rarísimos (robos de fondos o agresiones) casi nunca se incoan expedientes disciplinarios y que los que se inician no suelen llegar a buen puerto principalmente por las dificultades probatorias. También es cierto que, hasta donde yo sé, en casi todas las Administraciones el complemento de productividad se traduce en una cantidad fija e idéntica para todos. Pero lo que no puede hacer el Gobierno es decirnos ahora que va a "estudiar" cómo mejorar la eficacia funcionarial o cómo vincular el salario a la productividad, porque estos temas ya están estudiados y, como digo, el Gobierno ya dispone de los instrumentos adecuados. Otra cosa es que estos instrumentos no se quieran utilizar para bajar el sueldo o echar a la calle a los vagos y a los jetas, que por supuesto los
hay, como hay vagos y jetas en todas las profesiones.

Si el Gobierno nos viene ahora con estas chorradas de cara a la galería es ni más ni menos por razones electorales. Con la crisis, los funcionarios han vuelto a situarse injustamente, una vez más, en el centro de la diana de todas las críticas. Que si sobran muchos, que si no trabajan lo suficiente, que si no se los controla, que si no debería haber puestos vitalicios… Críticas muy discutibles y muy poco fundadas que se basan, como siempre, en prejuicios y generalizaciones estúpidas alrededor del mito del “vuelva usted mañana” de Larra, que gran parte de la sociedad se resiste a revisar por pura ignorancia, pereza, malicia o envidia según los casos. Es evidente que en los últimos años la función pública ha experimentado mejoras y cambios de actitud mastodónticos que muchos se niegan a ver.

Pero es que encima lo de hacer depender el sueldo de los funcionarios de su productividad la gente lo exige tan seria, como si esta práctica fuera la habitual en el sector privado en toda España. Que alguien me diga en qué puestos de trabajo de las empresas, salvo en el sector de los vendedores y comerciales, la cuantía de la nómina depende de cuánto se haya producido. Incluso en el caso de los incentivos más discrecionales, siempre están asociados al número de ventas realizadas, por lo que es muy difícil y puede ser muy injusto aplicarlos a otros sectores en los que el rendimiento o la eficiencia del trabajador sean complicados de medir.

Me gustaría saber cómo reaccionaría un auxiliar administrativo de una fábrica si le dicen que a partir de mañana su sueldo mensual ya no va a ser fijo, sino que le pagarán más o menos en función de lo que rinda según criterio del empresario. Me gustaría saber cómo reaccionaría la sociedad entera si esta práctica se extendiese indistintamente a todos los sectores como quieren hacer con la Administración.

Pero, claro, con los funcionarios, caña al mono, que es de goma. Y además este tipo de medidas no las van a “estudiar” para mejorar el servicio público y atender mejor a los ciudadanos, qué va, sino para dar gusto a la masa de borregos desinformados que siguen sin fiarse de los profesionales públicos por culpa de los tópicos y leyendas urbanas archiconocidas. Pero claro, como en tiempos de crisis, criticar al funcionario e intentar joderle es de lo más popular, los sinvergüenzas del PSOE no quieren perder ni un solo voto.

¿Por qué se creen que se paga la misma productividad a todos los empleados públicos? ¡Porque es muy difícil y a veces imposible evaluar quién produce y quién no produce en un sector como la Administración, que no se rige por criterios de producción ni de rentabilidad, sino por la prestación de servicios públicos de calidad para todos!

¿Cómo controlamos la productividad de un profesor de instituto? ¿Por el número de aprobados?, ¿por haber terminado o no de impartir el temario a fin de curso?, ¿por una encuesta de satisfacción de los alumnos? ¡Anda ya!

¿Cómo decidimos cuanto pagar a un médico en función de su productividad? ¿Por el número de pacientes que atienda para que despache a los enfermos como si fabricara chorizos?

¿Cómo medimos la productividad de un asesor jurídico o técnico de la Administración? ¿por lo largos que le salgan los informes?, ¿por los errores tipográficos que contengan?, ¿por los que firme al día, como si fueran churros?

Como en cualquier otro área, en la Administración hay trabajos medibles (resolver recursos, grabar solicitudes…), pero otros muchos están vinculados al ritmo de las necesidades de cada momento o son tan específicos o personalizados que es imposible establecer parámetros de medición. En las empresas pasa lo mismo y a nadie se le ocurriría, so pena de ser tachado de explotador por todo el mundo, hacer los salarios variables a capricho ni mucho menos pagar al empleado solamente los días que haya más volumen de trabajo. “Oiga, mañana y pasado no venga y no le pago, que no se va a vender mucho en la tienda”

En fin, que el Gobierno pretende quedar bien de cara a las elecciones a costa de simular que piensa tomar estas medidas, cuando primero, ya existen, y segundo, seguro que al final no hace nada nuevo al respecto, al menos de momento.

10 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

Locura a locura nos sumergimos cada vez más en una situación insostenible. ¡Así son las cosas!

Teutates dijo...

Hombre, yo esto de la productividad... en fin... Creo que es prácticamente imposible poder pagar por productividad a los funcionarios en general, pero tampoco creo que esto se plantee para que el funcionario cobre menos de lo que cobra, sino para lo contrario, incentivarlo a que curre un poco más y poder así amortizar plazas. De hecho en algunos sectores de la administración, como la salud, esto existe, tinen unos mínimos que tienen que hacer (tantos pacientes al día de consulta, tantas intervenciones quirúrgicas programadas al día...) y lo que excede de ahí, se paga productividad, aunque hasta ahora el único que cobraba esa productividad era el jefe de servicio y no el médico o la enfermera o la auxiliar... Un poco injusto y arbitrario ¿no?. Como también es arbitrario, que en el SACYL que es la administración que más conozco (y de referencias todo sea dicho) se nombren los jefes de servicio a dedo y no como antes que era por concurso.
Pasando ya de este tema, reclamo urgentemente la siguente entrega de "La opositora" esperando llegar ya al final de este culebrón que nos tiene en ascuas. Señor Neri no me sea venezolano.

Al Neri dijo...

Teutates, para que el funcionario cobre menos de lo que cobra no les hace falta plantear esto. Bajan el sueldo directamente y punto.

Zorro de Segovia dijo...

Todos los gobiernos, en época de crisis, tienen que defender ante la opinión pública por qué no "adelgazan" (ahora llaman así a despedir) la Administración desprendiéndose de un porcentaje de empleados. Si para las empresas privadas es natural contratar más recursos en la bonanza y despedirlos en la crisis, ¿por qué no hacer lo mismo en nuestra función pública?

Cameron acaba de anunciar despidos a go-go en la Administración británica y el PP le alaba la idea. De momento, el PSOE decide justificar que no sobra nadie a cambio de mostrarse inflexible con la vagancia. Propaganda goebeliana.

Mi opinión: conozco vagos en la privada y en la pública, pero los de la privada frecuentemente pierden su empleo. Los de la pública no. Sr. Al Neri, mi experiencia laboral me dice que casi todo el mundo necesita un jefe que controle el cotarro. El trabajador no lo es por naturaleza, sino por miedo. Por naturaleza debiera llamarse holgador.

Dicho esto, seguro que los actuales funcionarios son tan buenos en lo suyo como los demás, pero algo de caña sí necesitarían, sí. Ganaríamos todos.

Pd. y otro día si quiere hablamos de los sueldos minúsculos que ganan algunos funcionarios. Ganar poco no debería dar bula para vaguear pero ...

mujer prevenida vale por dos dijo...

valore de 1 a 10 la calidad del servicio recibido
valore de 1 a 10 la rapidez en resolución de su problema
valore de 1 a 10...

A los fiscales y los jueces que los valoren los abogados y procuradores...
A los policias los chorizos y victimas...
Al personal sanitario los enfermos...
Y así sucesivamente
Y a los abogados del estado los abogados que contestan a sus recursos y los usuarios...

LMA dijo...

En 1977 pagábamos en España a 700.000 funcionarios. Ahora a 3.175.900. En los dos últimos años, el sector privado ha perdido 1.657.500 empleos; el sector público ha engordado en 244.000. ¡Menudo escándalo!. Para justificar su puesto de trabajo los empleados públicos innecesarios han multiplicado la burocracia. Donde hace treinta años se resolvía un asunto con un trámite hoy se precisan tres o cuatro con grave perjuicio para empresas y ciudadanos que pagan más para ser peor atendidos. Estamos sufriendo una dictadura burocrática, a veces angustiosa. El 42 por ciento de los empleados públicos, por cierto, han sido nombrados a dedo por los partidos políticos. El «Felipe, colócanos a todos» de una portada del ABC verdadero se ha hecho realidad. Los dirigentes de los partidos se muestran insaciables al colocar a sus amiguetes, simpatizantes y parientes.

El último de Filipinas dijo...

Soy funcionario, y se podía empezar por hacer fichar a todos, tanto a la entrada como a la salida. En algunos centros se hace, pero en mucho no.

Teutates dijo...

Llevo tres días esperando una respuesta a una consulta que he realizado a una administración, el primer día que les llamé, tuve que hablar con tres órganos diferentes de esa misma administración y con dos de ellos, dos veces (me rebotaban de un sitio a otro) al final una atenta chavala me dijo que me lo resolvía, pero que tenía que hablar con una persona de uno de los órganos a los que yo ya había llamado y que me pegaba un toque. Todavía estoy esperando su llamada.
El segundo día decidí llamar al órgano al que iba a acudir ésta chica que iba a resolverme la duda y tuve mala suerte, con quién tenía que hablar estaba de viaje y no regresaba hasta el día siguiente. El tercer día, ayer, hable con el excursionista, me comentó que eran dos y que el que me podía resolver mi duda era precisamente su compañero del que amablemente me dio su teléfono. Seguro de que había dado definitivamente con la persona que me iba a dar solución a mis problemas, me puse en contacto con él, me expresó que tampoco podía resolverme mi duda en ese instante pero que lo consultaba y me llamaba para darme la respuesta. Otra vez mala suerte, me llamó, a las 14:30 mientras yo estaba comiendo y cuando llegué a trabajar por la tarde, "ya era tarde", solo trabajan por la mañana. El caso es que hoy es el cuarto día, yo realmente ya conozco la solución a mi duda desde antes de plantearla, pero necesito la confirmación de la administración, lo mismo hoy la consigo (4º día).

La lozana andaluza. dijo...

Yo creo,que a Zapatero,se le fue la olla hace ya mucho tiempo,y no dice más que tonterías,con sus grandes ideas,para reducir gastos,en tiempos de crisis crecen como enanos,los predicadores de la austeridad,y Z.P.se ve que está rodeado de grandes asesores,y por eso se ha vuelto a equivocar,yo creo que en vez de pensar en reducir gastos,tenía que pensar,en reducir sinverguenzas.Así nos iría mucho mejor.

sandra dijo...

Conozco un organismo determinado de la administración donde me han contado como allí hay muchas personas a las que han contratado temporalmente para determinados puestos temporales de una duración de unos 5 años. Pues bien algunas de esas personas no cumplen sus funciones y no tienen ningún medio para impelerles a trabajar. La única solución es esperar a que termine el tiempo de contrato.

Otro caso es que en este mismo lugar, numerosos funcionarios no cumplen sus funciones y los jefes no pueden hacer nada. De hecho pregunté porqué no habrían un expediente administrativo a esos sujetos y la respuesta fue que nunca se abrían.